Toda la intimidad. La fiesta de cumpleaños de Mirtha: los looks, los detalles y los secretos de una noche de leyenda

“¡Qué increíble cumpleaños celebré anoche junto a los que más quiero! Gracias a todos los que me acompañaron y saludaron en este día tan especial, ¡la pasé genial! No hay palabras para describir lo agradecida y feliz que me siento por tanto amor, risas y momentos inolvidables. Gracias por ser parte de mi vida y por hacer que cada año sea aún más especial. ¡Volveremos a festejar el año que viene!”. Con esas palabras, Mirtha Legrand compartió con sus miles de seguidores su inmensa alegría tras celebrar el pasado domingo sus 98 años con un mágico garden party en lo de su hija, Marcela Tinayre, en Barrio Parque.
Dueña de una energía arrolladora, la semana previa había estado en Mar del Plata grabando sus mesazas para El Trece y es probable que en esa ciudad que tanto quiere haya empezado a palpitar y a soñar cuánto disfrutaría su gran día. El domingo, Mirtha descansó todo lo que pudo en su departamento de la avenida Libertador y hasta que terminó de cambiarse se dedicó a atender los miles de llamados telefónicos que recibió, miró los videos con saludos que le prepararon grandes figuras del deporte y el espectáculo, como Lionel Messi, Ricardo Darín, Adrián Suar, Guillermo Francella, Guido Kaczka o los Pimpinela, y recibió muchísimos ramos de flores. Si bien no trascendió qué otros regalos le hicieron, ella misma se ocupó de contar que desde Racing, el club de sus amores, le mandaron la nueva camiseta firmada por Diego Milito, crack y actual presidente del club. Por supuesto, no dudó en posar con ella y agradecer a través de sus redes sociales. A las 20.15 dejó su departamento acompañada por Héctor Vidal Rivas, su histórico asesor de imagen; Gladys Andrade, que la maquilló; Leo Cosenza, que la peinó; y su asistente Elvira Guaraz. Sonriente y tomándose su tiempo, antes de subir al auto posó espléndida para ¡HOLA! Argentina con su traje íntegramente bordado en cristales plata de Claudio Cosano que acompañó con algunas piezas de su joyero personal.
La llegada a lo de Marcela fue algo caótica. El portón para entrar con el auto se trabó y Chiquita entró caminando por una puerta lateral en medio de una gran cantidad de fotógrafos y fans. A pesar del revuelo, hizo tiempo a mirar los carteles con que la recibieron sus admiradores y decían, por ejemplo, “la leyenda continúa”.
De la mano del ambientador Ramiro Arzuaga, el jardín de la casa de Marcela se iluminó con una lluvia de luces cálidas que sumó magia al garden party, algo que le encantó a la cumpleañera y más tarde destacó en su discurso. Allí se ubicaron diez mesas para los sesenta invitados, todas con manteles blancos e individuales con estampa botánica, y sobre ellas había veladores negros con luz led y arreglos con rosas y lisianthus blancos frescos. Los nombres de cada comensal estaban escritos en tarjetones decorados con los afiches de las películas protagonizadas por la diva y algunas tapas de revistas emblemáticas. Y, previendo el calor, cada uno tenía un abanico con una foto de la cumpleañera y la frase: “Porque yo ya soy una leyenda”.
Entre los invitados estaban sus adorados nietos Juana y Nacho Viale (acompañados por sus respectivas parejas, Yago Lange y Lucía Pedraza) y Rocco Gastaldi. También sus bisnietos Ámbar de Benedictis y Silvestre y Alí Valenzuela, su ex yerno Ignacio Viale Del Carril y amigos entrañables, como Gino Bogani, Martín Cabrales y Dora Sánchez (estuvieron en la mesa principal), Coca Calabró, María Teresa Villarroel, Susana Reta, Claudia Álvarez Argüelles y Pablo Codevilla. Todos disfrutaron del menú de tres pasos preparado por Schuster: burratina con prosciutto de Parma, tomate confitado y rúcula; agnolotti de salmón y mascarpone con crema de lima y alcaparras y apple crumble con helado de crema. Entre plato y plato, la cantante Coki Ramírez le puso música a la velada con algunos de los temas preferidos de Chiquita, que muy entusiasmada cantó a la par “Morir de amor”, “Uno” y “Marinero de luces”, entre otros.
Antes de que se hicieran las doce, Mirtha se levantó silenciosamente y se fue a cambiar, tal como tenía planeado. Minutos más tarde, con la cortina musical de su programa como telón de fondo y en medio de aplausos de pie, reapareció con un vestido rosado confeccionado en crêpe de seda natural bordado y encaje chantilly, de Iara. Estaba lista para el brindis y para soplar las velitas. Sus bisnietos, con Ámbar, que es la mayor, a la cabeza, le acercaron el rogel rectangular XL (decorado con flores) preparado por Violeta Massey.
Después de agradecerles, la cumpleañera tomó el micrófono y contó: “Iba a hacer esta reunión en mi casa, pero como somos muchos, en el living iban a estar muy apretados. Entonces, muy gentilmente Marcela me cedió su casa”. Después, siguió: “Cumplo una cifra enorme. He sido y soy una mujer muy feliz. He tenido una vida maravillosa y descubrí mi vocación muy chiquita, a los 14 años, cuando hice mi primera película, Los martes, orquídeas. Seguí trabajando toda la vida, siempre me fue muy bien, he sido querida y respetada, adoro a mi país, lo defiendo siempre a muerte, y si queremos salir a flote tenemos que unirnos más los argentinos”. Ya sobre el cierre, expresó: “Disfrutemos de la vida que nos queda, a mí me queda muy poca. Créase o no, dentro de dos años, si estoy en este mundo, voy a ser centenaria”. En medio de los aplausos, la Chiqui amagó con irse, señalando que ya era hora de ir a descansar. Pero el pedido de Marcela y de todos sus afectos rápidamente hizo que cambiara de opinión y se quedó disfrutando hasta pasada la 1 de la madrugada. Fue una noche de leyenda.
lanacion